Menuda agenda de trabajo llevo actualizando la tienda virtual, montando otra (porque con el código también vale eso de borrón y cuenta nueva), preparando una conferencia (leve/breve) y el viaje llevando actividades a unas jornadas. Tanto lío, (y casi todo trabajo) que casi se me había pasado una importante efemérides...
El cumpleaños, el 12 de Octubre del bueno de Aleister Crowley (1875-1947). Ahora tendría 134 añitos y a pesar de su prosa arcaizante y su obsesión dandy de epatar, sigue fresco y actual su obra (¿y milagros?).
Intentar reseñar para el despistado o el casual quien es este personaje y que se le atribuye para ser recordado es una tarea inabarcable para este post. Vividor, alpinista, explorador, literato, poeta y también místico, yogui, ocultista y hasta performancer para no decir algo más feo. Era poco menos que un alienígena en su tiempo. Hoy también sería raruno y un emprededor con una capacidad de reinventarse a sí mismo, pero manteniendo su corazón bajo la piel mudada, que ríanse de David Bowie.
Crowley toma contacto en el Londres de su tiempo con las ciencias ocultas cuando era un estudiante de literatura, en lo que Grant Morrison analiza con perspectiva como un interés desmesurado en lo mágico y trascendente para unas clases altas que no podían asimilar que se acababa el imperio británico. Quizás tenga razón. Es tiempo de mentalistas e hipnotistas en los teatros, pero también del espiritismo y las sociedades místicas en entornos más selectos y resguardados. Allí pudo codearse con interesados en estos temas como el poeta Yeats (que intentó forzar su expulsión porque esto es una sociedad mística, no un reformatorio), con la heredera del emporio del té Hornimans (a la que intentaron convertir en patrocinadora) y a Butler Lytton (al que sí consiguió sablear), formando parte de la Hermetic Order of Golden Dawn (donde se instruyó Arthur Edward Waite, el diseñador de la segunda baraja de Tarot más famosa del orbe o escuchó chismes maggiares Bram Stoker), hasta que decidió montarse su propia orden, la Astrum Argentinum.
Si les suena algo de ocultismo podrán preguntarse que aporta este personaje que ya de primeras presento dejando lugar a ciertas dudas respecto a su comportamiento. No es un discreto estudioso compilador (y renovador) como Eliphas Levy, no ha escrito nunca una obra abiertamente popular en su tiempo como El Libro de Cipriano el Mago y no es férreo practicante disciplinado de la tradición como podría ser Franz Bardon.
Preocupado de obtener de la magia sus caprichos y el verdadero conocimiento del universo (según fuese el dia), profundizó en los formalismos masónicos desde fuentes presuntamente antiguas, le dio a la Cábala y empezó a trabajar con manuales como la obra atribuida a Abra-Melín. Dura disciplina, ayuno y aislamiento, y como el Buda, se dijo al tiempo a sí mismo ¿todo esto es realmente necesario? No podemos negar ninguno que no sea un coñazo, la verdad.
La búsqueda de un nuevo camino le lleva a profundizar en las técnicas del yoga, que entonces no era algo de seminarios para estresados, ejecutivos ni amas de casa, sino un saber arcano que había que buscarlo en los rémotos límites coloniales, donde fue a buscarlos ni corto y perezoso para ser el primer gran divulgador de éstas prácticas. Con ella esperaba articular la visualización y concentración necesarias para la magia. Digamos que son el entrenamiento mágico básico.
Pero había algo más por lo que interesarse en Oriente: el sexo como algo sagrado en el marco del tantra-yoga. Podemos aseverar, sin tener que ser practicantes ni creer en los resultados, que es mucho más gratificante el fornicio esotérico un buen rato que pasarse un mes a lechuga y agua encerrado como exige el método Abra-Melin.
Esto le lleva una vez más a documentarse, profundizar y romper con lo establecido, la férrea corriente hermética. Cuando has descubierto un método ignorado por tu gremio y lo aplicas con tu idiosincracia, se te abre la mente a innovar y a la heterodoxia. Aún con jerarquías, símbolos y prácticas occidentales, la magia ya no era lo mismo y hasta le cambió el nombre, llamándola Magia K (magick en vez de magic) por la importancia de cierta parte del cuerpo denominada Kteis, que se pueden imaginar cual es.
Si dudas de algo y lo cambias, nada tiene por qué permanecer en su sitio. En las múltiples obras de Crowley acaba trasluciéndose que llega a la conclusión de que no hay métodos anquilosados que funcionen porque sí, con una capacidad que resida en ello, que las recetas pueden cambiarse y que lo importante es la Voluntad especial del mago y que sepa enfocarse hacía lo que se desea realmente, lo que viene a significar ser algo más que el capricho pasajero, pero abordar el concepto de Thelema excede este post y nos ponedremos otro día con permiso de nuestro homenajeado.
No es dificil llegar a la conclusión entonces el poder de la magia (exista o no, no nos metemos en eso) no reside en glifos o jerigonzas que pueda comprender el mago o recite de carrendilla. El poder reside en nosotros mismos y debemos ajustar nuestro método. Esto es abrirle la puerta de par en par a lo que llamaría el rol magia posmoderna.
Por eso corrientes esótericas actuales toman los preceptos subyacentes en Crowley y los principios de un contemporaneo suyo, Austin Osman Spare para su curiosa constitución como un arte realmente más que una técnica y donde no existe regla alguna. Los 70 y 80 ven nacer corrientes mágicas que se los rifan como padrinos y que poseen un fuerte ramalazo punk. Nombres como Peter Carrol, Ray Sherwin o Phil Hine no les sonarán de nada, al menos no como Magia(K), magia del caos o magia discordiana. Sin embargo, sí son una fuerte inspiración (e incluso guía) para sus amados y rarunos guionistas de cómic británicos. Es lo que le da por practicar ahora a Alan Moore que está últimamente tan estupendo y lo que lleva a ser tan especial a Grant Morrison, aunque seguro que pensáis que en su caso se debe solo a las drogas. Si repasáis la primera etapa del Hellblazer de Delano estando familiarizados os llevareis más de una sorpresa con una sonrisa de complicidad.
Ahora bien, si la magia no damos por sentado que exista ni que funcione o si es cosa de rentistas de antaño y punkis de ahora, una inmensa minoria aún menos nutrida que los fans de los documentales en la sobremesa ¿Por qué es tan popular Alister Crowley?
Hay dos razones para ello. La primera es que era un gamberro y un provocador impenitente. Tomado como distracción y rareza social para distinguidos ambientes, se aprovechaba de esta situación y disfrutaba saliéndose siempre por la tangente. Se limaba los dientes para morder cariñosamente a desprevenidas damas y se presentaba en sociedad con absurdas pelucas, cuando no como un noble potentado, un Sir o un sangre azul oriental. Muchas veces colaba, y si su aura de misterio y transgresión asustaba a sus anfitriones (que lo invitaban por este morbo precisamente), también le permitía seducir a damas aburridas, no devolver dinero prestado y si alguien le exigía reparación, sentirse como pez en el agua siendo considerado la persona más malvada del mundo. Este honroso título llegó a ser reconocido legalmente cunado lo usó un juez para desestimar una demanda que interpuso Crowley por difamación, algo que era muy habitual y una fuente de ingresos cuando la herencia familiar se le iba acabando.
Crowley ha tenido encuentros (y casi todos, desencuentros) con toda clase de personas destacadas de su tiempo. Pezzoa le rehuía, a Rodin le hacía la pelota con sus poemas pero se beneficiaba a sus espaldas a su musa y modelo... un encanto de persona y encantado de serlo. Era fama y era la fama que deseaba.
Crowley, que llego a aparecer en toda clase de pasquín ocultista, charla de iniciados e incluso en un par de novelas coétaneas, tenía poco menos que acojonado al pobre Conan Doyle, que sin tratarlo se tragaba todo lo que decían de nuestro hombre, (y la credulidad fue siempre la tara del escritor). Entre lo que se exagera en el boca a boca, lo que se inventan los pérfidos mentideros y lo que el mismo Crowley declaraba abiertamente y se inventaba (seguramente) él mismo para mantener su antimagen social, me sorprende que no intentase recurrir a sus contactos para ponerlo a la sombra. Después de todo, medios escritos como el John Bull instaban a colgarlo en los titulares de su primera página.
La segunda razón se debe a como su labor en el ocultismo permeabiliza décadas después entre los aficionados a la nueva era, hippies y semejantes, tomando como punto de partida los 60 cuando al transmitirse la baraja de Tarot que Crowley diseño con más figuras (arcanos) se hace popular entre la gente de a pie (y descalza, ya puestos). Se reproducían copias infames en blanco y negro sin contar con las planchas originales, siendo su baraja la más conocida y uno de los primeros casos de piratería sin que SGAE alguna le defendiera. También estaban sus ensayos en pos de libertad, sexo y transgresión además de que las cartomantes hippies, lo que encajaba bien con la cultura que nacía entonces tal como ocurría hasta cierto punto con Wilhelm Reich y sus teorías acerca de la revolución sexual. Crowley hablaba de cosas que podía anhelar y comprender un hippie, y si no las entendía, al menos bastaba su forma de expresarlas para fascinarle y hacerle buscar más o un cuelgue más iluminador antes de volver a sus palabras. Es así por lo que acaba una persona como él entre los próceres de los que se rodean los Beattles en la cubierta de su disco Sergeant Pepper. Bruce Dickinson tiene a bien recordarle desde sus primeros tiempos en los Iron Maiden, (y a El Prisionero, el número 6, tampoco se asusten) y en el rock nos llueven por lo general las alusiones, grupos como Therion se llaman así en su honor. Observad como esquivo hablar de la peli que ha hecho el propio cantante de los Maiden dejándolo para otra ocasión...
Si antes pedía que no abordáramos la existencia de la magia, aquí tenemos igualmente que ser cautos en cuanto que podrían comprender todos estos aficionados y homenajeadores. Suponemos que bien poco, salvo en casos concretos como Kenneth Anger, pero molaba y su leyenda no paraba de dar nuevas sorpresas y anécdotas. De hecho, uno de los platós de Anger, la mansión Boleskine, perteneció a Crowley y retuvo como nombre su alias. Los Led Zeppelin que se habían dejado su buena pasta en esta antiguedad fetiche, tuvieron que dejar de pasarse por allí ante los hechos luctuosos que ocurrieron en el inmueble. Teniendo en cuenta que se juntaban con un manager del que se dice que introducía renacuajos vivos en la vagina de las groupies por diversión, no es que fuesen gente muy cabal o impresionable, pero los cadáveres tienen ese efecto... el caso es que uno no puede moverse demasiado en la cultura popular o cultura pop sin toparse directa o indirectamente con referencias a Aleister Crowley, Alice para sus amigos no heterosexuales. Valiendo esto tanto para el Cine de género, el ocultista de medio pelo que intenta impresionar a ver si moja o las indicaciones del clásico juego de rol de los 80 La Llamada de Cthulhu.
¿Como puede ser un transformador, un genio que dirían ustedes, tan nocivo para su propia leyenda, a veces precisamente por acrecentarla? No le encaja al que busca respuesta tras Crowley que el responsable de tantos cambios en el ocultismo occidental tenga en su haber anécdotas tan sonrojantes como intentar tomar un local donde se hacían rituales dando voces borracho una buena mañana, habiendo vuelto con refuerzos tras ser expulsado la primera vez (un marinero igualmente borracho) y esperando que alguien le tomara en serio ataviado con falda escocesa.
Pasé no menos de un lustro buscándole aquí y allá, tirando del hilo de sus referencias aprovechando en el último tramo el que tenía acceso a bibliotecas de verdad cuando era universitario y dedicando bien tiempo a esto en vez de centrarme en intentar tirarme a mis compañeras como cualquier joven sano. Se han contado muchas, muchas paparruchas sobre nuestro hombre, pero por más que cribemos, mucho de lo que se dice es completamente cierto y contraproducente para tomárnoslo en serio. No es culpa de que esa información abunde debido a que nadie podía andar en el ajo en aquellos tiempos sin haber sabido de él cuanto menos, por no decir admirarlo o denostarlo. El mismo Crowley nos legó una extensa autobiografía a la medida de la humildad que NO le caracterizaba. A principio de este siglo encontré la clave para entenderlo.
La culpa es nuestra. Somos máquinas reactivas que funcionamos programados con clichés. ¿Crowley es veradero o falso? ¿Titán o precedente de Rappel? Nunca las respuestas son tan sencillas. y maniqueas Pueden preguntar a cualquier historiador cuantas simplificaciones o anécdotas falaces arrastran personajes famosos. Tendemos a tomar a los personajes del pasado de una forma simplificada y polarizando como si de personajes de ficción se tratara y hasta los estudiosos tienden a cometer estos errores. Con Crowley nos encontraremos que para unos es un charlatán, un aprovechado, o bien poco menos que un santo encopetado, mientras que para otros era un ser maligno y peligroso cuando menos aún hay constatado para creer en esta tesis. Crowley, al menos en vida que a saber que es ahora, fue un ser humano. Como tal, se resiste a una clasificación tan sencilla. Descubrí que la forma de entender la información que iba recopilando era tomar distintos y claros patrones que se revelaban ante mi.
1 - Por un lado, era un heredero del dandismo y disfrutaba provocando y llamando la atención. Cursi y amigo de la impostura social, más parecido a Oscar Wilde de lo que él habría querido reconocer, disfrutaba siendo famoso y requerido (y veces rechazado) como ser abyecto. Como Sade, el terrible ser era un señor regordete que se aliviaba con prostitutas buscando dar justificaciones trascendentales y un lobo no tan feroz como pudiese parecer.
2 - Por otro, es una figura capital en el campo del ocultismo especulativo, desarrollar métodos e incluso en la divulgación de éstos aunque gustara de ser oscuro a veces y zancadillear al que intentara acercarse al gremio de forma poco respetuosa y superficial. Había que estudiar para imponer nuevas reglas , para desestimar los antiguos fundamentos y reconocer lo esencial, y el lo hizo durante casi toda su vida. Pudo vislumbrar importantes claves para el resto del siglo en cuanto desarrollo del Arte y nos choca esa labor plasmada, creyendo ver en ella al erudito respetable y soso, cuando nos topamos con el Aleister vividor, hombre de acción y truhán donde los haya.
3 - A pesar de estas dos facetas que chocan entré sí hasta cierto punto, la tercera es aún más incomprensible. Crowley se tomaba en serio el ocultismo como para consagrar su vida a su estudio y práctica, eso es indudable, pero actuaba a veces como el Trickster de la cultura anglosajona. En realidad, no era un erudito aburrido que no supiese apreciar un buen colocón y un polvo caundo se le presentaba la oportunidad, y en su sabiduría cósmica llegaba a tener la bastante idem como para no tomarse demasiado en serio a la magia, los ocultistas, a su propia leyenda y a sí mismo. Escribía en un inglés arcaizante, pero podía marcarse un libro de respuestas a consultas epistolares (Aleister Crowley Explain Everything tal como haría una estrella o un cocinero en un coleccionable de prensa). Si topaba con quien le reverenciaba y se postraba a sus píes, puede que empezara por pedirle una donación a la causa (mágica), pero no tardaba en gastarle alguna gamberrada pesada a costa de la credulidad y servilismo de su interlocutor, (como recomendarle la coprofagia como forma de desarrollar su voluntad mágica). Sin embargo, esto no lo hacía por ser un farsante, sino por su faceta dandy y rebelde (la faceta 1) a la par que bien sabía (por la 2) que ceder nuestra capacidad de regirnos nosotros mismos no era un camino hacia la magia y si un peligro, dejándonos expuestos a que cualquier desalmado se diera la vida padre manejándonos a su antojo. Alguno no se dio por enterado a la primera, pero ser un adepto no es ceder para (literalmente) ofrecer el culo (eso se decía de sociedades como la OTO), así como su lema Haz lo que quieras, esa será toda tu ley no significaba que uno hiciera lo que le diera la real gana por sus santos cojones y el capricho.
Crowley podía retirarse a tratar con una supuesta entidad primigenia no humana, escuchar sus consejos... y hacer otra cosa distinta. Podía tener estos contactos y ser capaz de aceptar que posiblemente fuera un tipo de diálogo interior más que una comunicación real con lo trascendente, aceptar los (posibles) resultados de sus técnicas buscando los efectos pero tomar la imaginería ritualista y la justificación dentro de un paradigma mágico como poco más que un lenguaje simbólico para algo que no podía comprender y que seguramente era más íntimo y psicológico que divino o demoníaco. Sus nuevos seguidores tomaron buena cuenta de esto acuñando términos como metacreencia o decidiéndose a adorar a los primigenios de Lovecraft a sabiendas de que no existen como algo más que parte del canal o el simbolismo necesario para el Arte. Aquí reside lo más importante de su grandeza y lo tremendamente revolucionario del legado del maestro.
Debido a esta complejidad uno puede dar tumbos entre biografías, alusiones en diarios o historias de una época como las de Regardie (que por cierto, andaba despechado por Crowley) y no entender de la misa la media al toparse con tantos hechos que, una vez confirmados (es necesario), parecen contradictorios para definir el perfil de Aleister Crowley. No conseguiremos nada si intentamos averiguar si era solo un aprovechado, un vividor o la figura más grande del ocultismo occidental, porque distintas fuentes buscaran llevarnos a uno de estos perfiles según la propia simplificación que hizo su autor. Alice es un prócer tan complejo o tal grande como para que todas esas visiones sobre él sean verdad y quepan en su naturaleza a la par que todas son mentira en virtud de que solo hablan de una parte de él.
Conociéndole, estoy seguro que trataría a patadas a la mayor parte de sus herederos espirituales, pero disfrutaría de lo esquivo y complejo de intentar abordar su perfil evitando que pueda ser una nota en la historia mágica de Occidente o una mera anécdota. Se le endiosa o tira por el barro, pero no se le puede soslayar y cuando se le simplifica demasiado... no cabe en esa clasificación y rápidamente sale al estudio datos que no encajan convirtiéndolo en un enigma hasta que se acepta que no solo tiene una cara que pueda pintarse. Como todo lo profundo y vivo, escapa de meras reducciones mecanicistas y tiene distintas capas comunicadas y esenciales, realidades profundas, para ser el todo que se nos muestra y que no terminamos de comprender.
Si le buscáis, lo encontrareis, pero no dejéis de escuchar ninguna voz porque hable de él bien o mal, porque contradigan lo que ya creeis seguro por otro hecho anterior. Todas dicen la verdad al ser una parte de ésta y ninguna es verdadera al ser solo una porción. No perdais el tiempo que perdi yo hasta comprender al polémico personaje y su legado.
Feliz cumpleaños to mega therion, Babalon te acoja en sus generosos senos.
La búsqueda de un nuevo camino le lleva a profundizar en las técnicas del yoga, que entonces no era algo de seminarios para estresados, ejecutivos ni amas de casa, sino un saber arcano que había que buscarlo en los rémotos límites coloniales, donde fue a buscarlos ni corto y perezoso para ser el primer gran divulgador de éstas prácticas. Con ella esperaba articular la visualización y concentración necesarias para la magia. Digamos que son el entrenamiento mágico básico.
Pero había algo más por lo que interesarse en Oriente: el sexo como algo sagrado en el marco del tantra-yoga. Podemos aseverar, sin tener que ser practicantes ni creer en los resultados, que es mucho más gratificante el fornicio esotérico un buen rato que pasarse un mes a lechuga y agua encerrado como exige el método Abra-Melin.
Esto le lleva una vez más a documentarse, profundizar y romper con lo establecido, la férrea corriente hermética. Cuando has descubierto un método ignorado por tu gremio y lo aplicas con tu idiosincracia, se te abre la mente a innovar y a la heterodoxia. Aún con jerarquías, símbolos y prácticas occidentales, la magia ya no era lo mismo y hasta le cambió el nombre, llamándola Magia K (magick en vez de magic) por la importancia de cierta parte del cuerpo denominada Kteis, que se pueden imaginar cual es.
Si dudas de algo y lo cambias, nada tiene por qué permanecer en su sitio. En las múltiples obras de Crowley acaba trasluciéndose que llega a la conclusión de que no hay métodos anquilosados que funcionen porque sí, con una capacidad que resida en ello, que las recetas pueden cambiarse y que lo importante es la Voluntad especial del mago y que sepa enfocarse hacía lo que se desea realmente, lo que viene a significar ser algo más que el capricho pasajero, pero abordar el concepto de Thelema excede este post y nos ponedremos otro día con permiso de nuestro homenajeado.
No es dificil llegar a la conclusión entonces el poder de la magia (exista o no, no nos metemos en eso) no reside en glifos o jerigonzas que pueda comprender el mago o recite de carrendilla. El poder reside en nosotros mismos y debemos ajustar nuestro método. Esto es abrirle la puerta de par en par a lo que llamaría el rol magia posmoderna.
Por eso corrientes esótericas actuales toman los preceptos subyacentes en Crowley y los principios de un contemporaneo suyo, Austin Osman Spare para su curiosa constitución como un arte realmente más que una técnica y donde no existe regla alguna. Los 70 y 80 ven nacer corrientes mágicas que se los rifan como padrinos y que poseen un fuerte ramalazo punk. Nombres como Peter Carrol, Ray Sherwin o Phil Hine no les sonarán de nada, al menos no como Magia(K), magia del caos o magia discordiana. Sin embargo, sí son una fuerte inspiración (e incluso guía) para sus amados y rarunos guionistas de cómic británicos. Es lo que le da por practicar ahora a Alan Moore que está últimamente tan estupendo y lo que lleva a ser tan especial a Grant Morrison, aunque seguro que pensáis que en su caso se debe solo a las drogas. Si repasáis la primera etapa del Hellblazer de Delano estando familiarizados os llevareis más de una sorpresa con una sonrisa de complicidad.
Ahora bien, si la magia no damos por sentado que exista ni que funcione o si es cosa de rentistas de antaño y punkis de ahora, una inmensa minoria aún menos nutrida que los fans de los documentales en la sobremesa ¿Por qué es tan popular Alister Crowley?
Hay dos razones para ello. La primera es que era un gamberro y un provocador impenitente. Tomado como distracción y rareza social para distinguidos ambientes, se aprovechaba de esta situación y disfrutaba saliéndose siempre por la tangente. Se limaba los dientes para morder cariñosamente a desprevenidas damas y se presentaba en sociedad con absurdas pelucas, cuando no como un noble potentado, un Sir o un sangre azul oriental. Muchas veces colaba, y si su aura de misterio y transgresión asustaba a sus anfitriones (que lo invitaban por este morbo precisamente), también le permitía seducir a damas aburridas, no devolver dinero prestado y si alguien le exigía reparación, sentirse como pez en el agua siendo considerado la persona más malvada del mundo. Este honroso título llegó a ser reconocido legalmente cunado lo usó un juez para desestimar una demanda que interpuso Crowley por difamación, algo que era muy habitual y una fuente de ingresos cuando la herencia familiar se le iba acabando.
Crowley ha tenido encuentros (y casi todos, desencuentros) con toda clase de personas destacadas de su tiempo. Pezzoa le rehuía, a Rodin le hacía la pelota con sus poemas pero se beneficiaba a sus espaldas a su musa y modelo... un encanto de persona y encantado de serlo. Era fama y era la fama que deseaba.
Crowley, que llego a aparecer en toda clase de pasquín ocultista, charla de iniciados e incluso en un par de novelas coétaneas, tenía poco menos que acojonado al pobre Conan Doyle, que sin tratarlo se tragaba todo lo que decían de nuestro hombre, (y la credulidad fue siempre la tara del escritor). Entre lo que se exagera en el boca a boca, lo que se inventan los pérfidos mentideros y lo que el mismo Crowley declaraba abiertamente y se inventaba (seguramente) él mismo para mantener su antimagen social, me sorprende que no intentase recurrir a sus contactos para ponerlo a la sombra. Después de todo, medios escritos como el John Bull instaban a colgarlo en los titulares de su primera página.
La segunda razón se debe a como su labor en el ocultismo permeabiliza décadas después entre los aficionados a la nueva era, hippies y semejantes, tomando como punto de partida los 60 cuando al transmitirse la baraja de Tarot que Crowley diseño con más figuras (arcanos) se hace popular entre la gente de a pie (y descalza, ya puestos). Se reproducían copias infames en blanco y negro sin contar con las planchas originales, siendo su baraja la más conocida y uno de los primeros casos de piratería sin que SGAE alguna le defendiera. También estaban sus ensayos en pos de libertad, sexo y transgresión además de que las cartomantes hippies, lo que encajaba bien con la cultura que nacía entonces tal como ocurría hasta cierto punto con Wilhelm Reich y sus teorías acerca de la revolución sexual. Crowley hablaba de cosas que podía anhelar y comprender un hippie, y si no las entendía, al menos bastaba su forma de expresarlas para fascinarle y hacerle buscar más o un cuelgue más iluminador antes de volver a sus palabras. Es así por lo que acaba una persona como él entre los próceres de los que se rodean los Beattles en la cubierta de su disco Sergeant Pepper. Bruce Dickinson tiene a bien recordarle desde sus primeros tiempos en los Iron Maiden, (y a El Prisionero, el número 6, tampoco se asusten) y en el rock nos llueven por lo general las alusiones, grupos como Therion se llaman así en su honor. Observad como esquivo hablar de la peli que ha hecho el propio cantante de los Maiden dejándolo para otra ocasión...
Es el segundo, arriba, empezando por la siniestra (¿donde si no?)
Si antes pedía que no abordáramos la existencia de la magia, aquí tenemos igualmente que ser cautos en cuanto que podrían comprender todos estos aficionados y homenajeadores. Suponemos que bien poco, salvo en casos concretos como Kenneth Anger, pero molaba y su leyenda no paraba de dar nuevas sorpresas y anécdotas. De hecho, uno de los platós de Anger, la mansión Boleskine, perteneció a Crowley y retuvo como nombre su alias. Los Led Zeppelin que se habían dejado su buena pasta en esta antiguedad fetiche, tuvieron que dejar de pasarse por allí ante los hechos luctuosos que ocurrieron en el inmueble. Teniendo en cuenta que se juntaban con un manager del que se dice que introducía renacuajos vivos en la vagina de las groupies por diversión, no es que fuesen gente muy cabal o impresionable, pero los cadáveres tienen ese efecto... el caso es que uno no puede moverse demasiado en la cultura popular o cultura pop sin toparse directa o indirectamente con referencias a Aleister Crowley, Alice para sus amigos no heterosexuales. Valiendo esto tanto para el Cine de género, el ocultista de medio pelo que intenta impresionar a ver si moja o las indicaciones del clásico juego de rol de los 80 La Llamada de Cthulhu.
¿Como puede ser un transformador, un genio que dirían ustedes, tan nocivo para su propia leyenda, a veces precisamente por acrecentarla? No le encaja al que busca respuesta tras Crowley que el responsable de tantos cambios en el ocultismo occidental tenga en su haber anécdotas tan sonrojantes como intentar tomar un local donde se hacían rituales dando voces borracho una buena mañana, habiendo vuelto con refuerzos tras ser expulsado la primera vez (un marinero igualmente borracho) y esperando que alguien le tomara en serio ataviado con falda escocesa.
Pasé no menos de un lustro buscándole aquí y allá, tirando del hilo de sus referencias aprovechando en el último tramo el que tenía acceso a bibliotecas de verdad cuando era universitario y dedicando bien tiempo a esto en vez de centrarme en intentar tirarme a mis compañeras como cualquier joven sano. Se han contado muchas, muchas paparruchas sobre nuestro hombre, pero por más que cribemos, mucho de lo que se dice es completamente cierto y contraproducente para tomárnoslo en serio. No es culpa de que esa información abunde debido a que nadie podía andar en el ajo en aquellos tiempos sin haber sabido de él cuanto menos, por no decir admirarlo o denostarlo. El mismo Crowley nos legó una extensa autobiografía a la medida de la humildad que NO le caracterizaba. A principio de este siglo encontré la clave para entenderlo.
La culpa es nuestra. Somos máquinas reactivas que funcionamos programados con clichés. ¿Crowley es veradero o falso? ¿Titán o precedente de Rappel? Nunca las respuestas son tan sencillas. y maniqueas Pueden preguntar a cualquier historiador cuantas simplificaciones o anécdotas falaces arrastran personajes famosos. Tendemos a tomar a los personajes del pasado de una forma simplificada y polarizando como si de personajes de ficción se tratara y hasta los estudiosos tienden a cometer estos errores. Con Crowley nos encontraremos que para unos es un charlatán, un aprovechado, o bien poco menos que un santo encopetado, mientras que para otros era un ser maligno y peligroso cuando menos aún hay constatado para creer en esta tesis. Crowley, al menos en vida que a saber que es ahora, fue un ser humano. Como tal, se resiste a una clasificación tan sencilla. Descubrí que la forma de entender la información que iba recopilando era tomar distintos y claros patrones que se revelaban ante mi.
1 - Por un lado, era un heredero del dandismo y disfrutaba provocando y llamando la atención. Cursi y amigo de la impostura social, más parecido a Oscar Wilde de lo que él habría querido reconocer, disfrutaba siendo famoso y requerido (y veces rechazado) como ser abyecto. Como Sade, el terrible ser era un señor regordete que se aliviaba con prostitutas buscando dar justificaciones trascendentales y un lobo no tan feroz como pudiese parecer.
2 - Por otro, es una figura capital en el campo del ocultismo especulativo, desarrollar métodos e incluso en la divulgación de éstos aunque gustara de ser oscuro a veces y zancadillear al que intentara acercarse al gremio de forma poco respetuosa y superficial. Había que estudiar para imponer nuevas reglas , para desestimar los antiguos fundamentos y reconocer lo esencial, y el lo hizo durante casi toda su vida. Pudo vislumbrar importantes claves para el resto del siglo en cuanto desarrollo del Arte y nos choca esa labor plasmada, creyendo ver en ella al erudito respetable y soso, cuando nos topamos con el Aleister vividor, hombre de acción y truhán donde los haya.
3 - A pesar de estas dos facetas que chocan entré sí hasta cierto punto, la tercera es aún más incomprensible. Crowley se tomaba en serio el ocultismo como para consagrar su vida a su estudio y práctica, eso es indudable, pero actuaba a veces como el Trickster de la cultura anglosajona. En realidad, no era un erudito aburrido que no supiese apreciar un buen colocón y un polvo caundo se le presentaba la oportunidad, y en su sabiduría cósmica llegaba a tener la bastante idem como para no tomarse demasiado en serio a la magia, los ocultistas, a su propia leyenda y a sí mismo. Escribía en un inglés arcaizante, pero podía marcarse un libro de respuestas a consultas epistolares (Aleister Crowley Explain Everything tal como haría una estrella o un cocinero en un coleccionable de prensa). Si topaba con quien le reverenciaba y se postraba a sus píes, puede que empezara por pedirle una donación a la causa (mágica), pero no tardaba en gastarle alguna gamberrada pesada a costa de la credulidad y servilismo de su interlocutor, (como recomendarle la coprofagia como forma de desarrollar su voluntad mágica). Sin embargo, esto no lo hacía por ser un farsante, sino por su faceta dandy y rebelde (la faceta 1) a la par que bien sabía (por la 2) que ceder nuestra capacidad de regirnos nosotros mismos no era un camino hacia la magia y si un peligro, dejándonos expuestos a que cualquier desalmado se diera la vida padre manejándonos a su antojo. Alguno no se dio por enterado a la primera, pero ser un adepto no es ceder para (literalmente) ofrecer el culo (eso se decía de sociedades como la OTO), así como su lema Haz lo que quieras, esa será toda tu ley no significaba que uno hiciera lo que le diera la real gana por sus santos cojones y el capricho.
Crowley podía retirarse a tratar con una supuesta entidad primigenia no humana, escuchar sus consejos... y hacer otra cosa distinta. Podía tener estos contactos y ser capaz de aceptar que posiblemente fuera un tipo de diálogo interior más que una comunicación real con lo trascendente, aceptar los (posibles) resultados de sus técnicas buscando los efectos pero tomar la imaginería ritualista y la justificación dentro de un paradigma mágico como poco más que un lenguaje simbólico para algo que no podía comprender y que seguramente era más íntimo y psicológico que divino o demoníaco. Sus nuevos seguidores tomaron buena cuenta de esto acuñando términos como metacreencia o decidiéndose a adorar a los primigenios de Lovecraft a sabiendas de que no existen como algo más que parte del canal o el simbolismo necesario para el Arte. Aquí reside lo más importante de su grandeza y lo tremendamente revolucionario del legado del maestro.
Debido a esta complejidad uno puede dar tumbos entre biografías, alusiones en diarios o historias de una época como las de Regardie (que por cierto, andaba despechado por Crowley) y no entender de la misa la media al toparse con tantos hechos que, una vez confirmados (es necesario), parecen contradictorios para definir el perfil de Aleister Crowley. No conseguiremos nada si intentamos averiguar si era solo un aprovechado, un vividor o la figura más grande del ocultismo occidental, porque distintas fuentes buscaran llevarnos a uno de estos perfiles según la propia simplificación que hizo su autor. Alice es un prócer tan complejo o tal grande como para que todas esas visiones sobre él sean verdad y quepan en su naturaleza a la par que todas son mentira en virtud de que solo hablan de una parte de él.
Conociéndole, estoy seguro que trataría a patadas a la mayor parte de sus herederos espirituales, pero disfrutaría de lo esquivo y complejo de intentar abordar su perfil evitando que pueda ser una nota en la historia mágica de Occidente o una mera anécdota. Se le endiosa o tira por el barro, pero no se le puede soslayar y cuando se le simplifica demasiado... no cabe en esa clasificación y rápidamente sale al estudio datos que no encajan convirtiéndolo en un enigma hasta que se acepta que no solo tiene una cara que pueda pintarse. Como todo lo profundo y vivo, escapa de meras reducciones mecanicistas y tiene distintas capas comunicadas y esenciales, realidades profundas, para ser el todo que se nos muestra y que no terminamos de comprender.
Si le buscáis, lo encontrareis, pero no dejéis de escuchar ninguna voz porque hable de él bien o mal, porque contradigan lo que ya creeis seguro por otro hecho anterior. Todas dicen la verdad al ser una parte de ésta y ninguna es verdadera al ser solo una porción. No perdais el tiempo que perdi yo hasta comprender al polémico personaje y su legado.
Feliz cumpleaños to mega therion, Babalon te acoja en sus generosos senos.















